lunes, 12 de diciembre de 2016

Cascadas y Chorreras Guadarrama


10 Cascadas y Chorreras
En la Sierra de Guadarrama


Hay varios valles por el que discurren multitud de arroyos y ríos, como el valle de la Fuenfría, el de Valsaín, el del río Moros y quizás el más importante el valle del Lozoya, en muchos de estos valles hay una multitud de cascadas y chorreras donde disfrutar de la espectacularidad de estos maravillosos saltos de agua


La Cascada del Purgatorio en el Valle del Lozoya


Para llegar a este magnífico salto de agua hay que realizar una ruta de unos 6 kilómetros, una ruta realmente sencilla, tan solo hay algo de dificultad unos 200 metros antes de llegar a la Cascada del Purgatorio, la ruta comienza en el Puente del Perdón, justo en frente del Monasterio del Paular, desde allí una pista asfaltada que llega hasta “Las Presillas” quizás uno de los lugares de la sierra de Guadarrama más transitados por los madrileños en verano, tras dejar atrás estas piscinas naturales, el camino de tierra se va adentrando por un robledal hasta encontrar una bifurcación donde las señales nos indican hacia el Puerto de la Morcuera o la Cascada del Purgatorio.





La Chorrera de San Mamés



La Ruta a la Chorrera de San Mamés sale desde el centro del pueblo, aunque también hay un camino que sale desde la ermita de San Mamés, estos dos caminos se unen en una granja-quesería, allí, en las inmediaciones de la granja hay unos huecos para dejar el coche, nosotros optamos por esta opción, dejamos el coche en la granja y emprendimos la ruta desde allí, justo donde termina la granja hay un paso canadiense con una señal que indica que solo los vehículos autorizados pueden circular por allí, es una vía pecuaria que da acceso a explotaciones ganaderas a lo largo del camino, el camino discurre por una ladera salpicada de robles que poco a poco se van haciendo menos presentes, a lo lejos se puede ver un espeso pinar y entre los pinos y una pared rocosa se deja ver la chorrera.






El Charco del Hervidero en San Agustín de Guadalix

El Charco del Hervidero alimentado por dos cascadas que dejan fluir salvajemente el agua del río Guadalix, sin duda, la Cascada del Hervidero es un entorno muy bonito, digno de visitar y un buen lugar para hacer un picnic al run run del agua caer, parece mentira que podamos tener algo de tan exuberante belleza a tan pocos kilómetros de Madrid.

La Chorrera de Mojonavalle en Canencia


En el mirador de la chorrera de Mojonavalle nos juntamos unos cuantos senderistas y foteros que desde el mirador nos deleitábamos observando como se precipitaba el agua del arroyo del Sestil de Maillo a través de este salto de agua de casi 50 metros de altura, allí se podía ir rio abajo campo a través o tomar un sendero que tras un zig-zag vuelve al cauce del arroyo arropado entre abedules que en esta época del año están preciosos.







La Chorrera del Hornillo



La Chorrera del Hornillo es una cascada de unos 10 metros donde el agua del arroyo se precipita por la panza de un enorme canchal de granito suavizado y horadado por la acción erosiva del agua años y años, el lugar es espectacular y suele ser una de las primeras paradas de la ruta para contemplar el lugar, mucha gente de hecho camina hasta allí y se vuelve, nosotros proseguimos el sendero.

La Chorrera de los Litueros, el nacimiento del río Duratón

La ruta de subida a la chorrera de los Litueros es aparentemente sencilla, aunque nosotros nos confundimos al tomar la desviación que lleva a la base de la cascada más alta de Madrid, la ruta fácil se hace cogiendo un sendero que se abre paso entre los matorrales a la derecha justo al cruzar el arroyo de las Pedrizas, tras recorrer unos 400 metros nos encontraremos en la base de la cascada, pero nosotros pasamos por alto ese sendero, es más no lo vimos, no está muy bien indicado, y seguimos avanzando hasta que tuvimos que cruzar el arroyo que surge del salto de agua de la Chorrera de los Litueros, se puede decir que los primeros pasos del río Duratón, tras cruzarlo subimos un camino que sale a la izquierda, un camino con bastante desnivel, cuando tuvimos conciencia de que nos habíamos perdido decidimos adentrarnos por un sendero que conduce a la base del primero del os dos saltos de agua que tiene la cascada.

La Cascada del Arroyo de la Angostura en el Valle del Lozoya

El arroyo de la Angostura discurre perpendicular paralelo a la carretera que sube a Cotos (M-604) a un par de kilómetros del Monasterio del Paular se abre un camino que conduce hasta un restaurante donde hay una pequeña zona de recreo con parking, allí si andamos un poco llegamos hasta un puente de madera que cruza el arroyo sobre un pequeño salto de agua en una rocas, en la otra orilla, tras cruzar el puente hay otro restaurante donde se debe comer muy bien por el aroma a asados que desprendía su chimenea.

Las Pozas del Eresma en Boca del Asno

Boca del Asno, un área recreativa situada en el curso del río Eresma en la provincia de Segovia y muy cerca de la Granja de San Idelfonso, un área recreativa que muchos segovianos y madrileños elegimos para ir a pasar un día de campo en verano al fresco de la Sierra de Guadarrama y a la sombra de los pinos de Valsaín, allí hay muchas zonas donde bañarse, pero sin duda las mejores son los pilones que se forman en el barranco del río Eresma y que me recuerdan un poco a los pilones de la Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte.

El Chorro Grande de la Granja

Al cabo de un rato caminando llegamos hasta el arroyo de la Fuente del Infante, hay que cruzarlo para continuar hasta el Chorro Grande de la Granja, una vez cruzado este arroyo caminamos por una zona de baja vegetación sin apenas árboles, arbustos con espinas y muy tupidos casi engullían el sendero, como podéis ver desde aquella zona, antes de entrar en el último pinar donde se encuentra la base de la cascada se puede ver a lo lejos la ladera de la sierra y el agua discurriendo por ella, eso es el Chorro Grande de la Granja, 100 metros de caída dividida en dos secciones de roca.

El Chorro de Navafría


El Chorro de Navafría se ubica en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama a unos 1300 metros de altitud, para llegar hasta donde comienza la ruta hay que coger una pista asfaltada que sale de la carretera SG-612 que viene del Puerto de Navafría, allí se llega hasta un área recreativa donde hay unas piscinas artificiales que se llenan con las frías aguas del río Cega, en los meses estivales, el acceso a este área recreativa es previo pago de 4,5€ por coche y si no recuerdo mal 2,5€ por moto y 45€ por autobús, eso para dejar el coche en el parking, siempre se puede remontar el río Cega caminando desde el pueblo de Navafría, pero eso ya es otro cantar, nosotros hicimos la ruta fácil de 20 minutos que sale desde el parking del área recreativa, un cartel indica que la cascada está a 20 minutos y unos metros más a delante hay que tomar el camino de la izquierda, no te preocupes, hay un cartel indicativo, no hay perdida.







Fotografías de y textos recopilados `por....................Angel Cobos Vargas

                                                                         copyright 2016 © A.Cobos Vargas


martes, 15 de marzo de 2016

20 Pueblos de Madrid

LOS 20 MEJORES PUEBLOS


  DE MADRID Para RELAJARSE













PATONES DE ARRIBA


Anclado en una montaña y en el tiempo, este pueblo se mimetiza con el paisaje gracias a sus casas de pizarra y sus calles empedradas. El entorno es ideal si eres amante de la espeleología y escalada.

Muy recomendable: Visita el Ecomuseo de la pizarra y echa un vistazo a la antigua ermita, que hoy en día es la Oficina de Turismo. 





Da un paseo por la senda ecológica de 
El Barranco, que une Patones de Arriba y de Abajo.







ALCALÁ DE HENARES


Ciudad cervantina por excelencia, fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998. El motivo no es otro que su monumental universidad y su recinto histórico, que cobra una belleza onírica por la noche.

Muy recomendable: Siente el paso del tiempo en la capilla de San Ildefonso, el recinto más antiguo de la universidad, y admira la belleza de la torre de la catedral. Disfruta de una obra teatral en el Corral de Comedias y pasea por la Ciudad romana de Complutum.













ARANJUEZ

Atravesado por el Tajo y el Jarama, Aranjuez cuenta con un paisaje cultural declarado Patrimonio de la Humanidad en 2001. Pasear por sus calles es sentir la realeza de su casco urbano, su palacio o los jardines de la Isla o el Príncipe.


Muy recomendable: Llega a la ciudad en el mítico Tren de la Fresa. Piérdete por las corralas típicas y, además de los edificios históricos, visita el Museo de Falúas Reales, la Casa del Labrador y los jardines que salpican todo el conjunto.







SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

Ubicado en la sierra de Madrid, San Lorenzo de El Escorial destaca por su conocidísimo monasterio, monumento clave del renacentismo español declarado Patrimonio de la Humanidad. Si tienes tiempo, piérdete por sus jardines y rincones naturales.

Muy recomendable: Además del solemne e imponente monasterio, déjate llevar por el encanto del casco histórico, como la plaza de la Cruz. Tampoco te pierdas las casitas del Príncipe y del Infante o la silla de Felipe II.












BUITRAGO DEL LOZOYA

Con unas vistas casi irreales que retrotraen al viajero a tiempos medievales, Buitrago del Lozoya conserva íntegro y en perfecto estado su recinto amurallado. Fue declarado Monumento Nacional en 1931.

Muy recomendable: Disfruta del castillo, las murallas y el área recreativa del Riosequillo. Si además te apetece un plan cultural, el Museo de Picasso merece una visita.


En un marco natural incomparable, rodeado de arroyos y en pleno valle del Lozoya, se sitúa Rascafría, un pueblecito de la sierra que conserva casas encantadoras. Perfecto para una escapada por el Parque Natural de Peñalara.

Muy recomendable: Sin duda, el Monasterio de El Paular, primera cartuja del Reino de Castilla, la antigua Casa de Postas, el Puente de la Reina y los molinos de Bartolo, Briescas y el Cubo. Comulga con la naturaleza a través de la senda de la Cascada del Purgatorio.

LA HIRUELA

Pequeñito y encantador, a pesar de no llegar al centenar de habitantes, este municipio conserva la esencia de otra época. Puede sentirse en la antigua carbonera, el colmenar o su molino harinero.

Muy recomendable: Realiza la ruta De Molino a Molino y adéntrate en los frutales que se encuentran de camino a El Cardoso. Otra imprescindible es la de Los Oficios de la Vida, donde conocerás los puntos de interés etnográfico de La Hiruela.

NAVALCARNERO

Si algo destaca en Navalcarnero son sus plazas (Segovia, Veracruz, del Teatro), centros neurálgicos de la vida del pueblo, vibrantes y llenas de historia. Déjate llevar por el estilo castellano y prueba la olla del segador para recuperar fuerzas.

Muy recomendable: La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Monumento Histórico-Artístico y 
Bien de Interés Cultural. Entre plaza y plaza, visita el Museo del Vino, la Casa de la Lonja y la de la Cadena.

MANZANARES EL REAL

Protegido por La Pedriza, un impresionante conjunto de formaciones rocosas, Manzanares el Real cuenta con una de las vistas más bellas de la Comunidad de Madrid. El Castillo de los Mendoza es uno de sus estandartes, y de los mejores conservados.

Muy recomendable: Date un paseo por la Fuente de Las Ermitas, la iglesia Nuestra Señora de las Nieves, el Puente Viejo y el Museo Etnológico. También puedes caminar hasta el embalse de Santillana, la ermita de Peña Sacra o el nacimiento del río Manzanares.

NUEVO BAZTÁN

No es casualidad que el antiguo poblado sea Monumento Histórico-Artístico. Llama la atención su imponente y sobrio palacio, así como las diferentes plazas que salpican la localidad: plaza de la Iglesia, del Mercado y de la Cebada.

Muy recomendable: Además del palacio y la iglesia de San Francisco Javier, baja hasta las antiguas bodegas, donde descubrirás más detalles sobre la historia del municipio y el proceso de restauración del edificio y las tinajas.


Si buscas un plan realmente tranquilo en el que combinar naturaleza con buena comida, Montejo de la Sierra es tu sitio. La joya de la corona es el Hayedo, un lugar mágico situado en una Reserva de la Biosfera. Merece la pena visitarlo en otoño o en primavera, las estaciones más hermosas.

Muy recomendable: Tras recorrer el Hayedo, puedes disfrutar de puntos de interés en el pueblo, como el horno suspendido, la fuente del Arriero, la iglesia San Pedro en Catedra, el potro o el toril.

CHINCHÓN

La vida de Chinchón gira en torno a su espectacular plaza Mayor, en la que se celebraban ferias de ganado. Déjate embelesar por la tradición de sus soportales y balcones de madera, y no te pierdas las vistas desde la Torre del Reloj o la iglesia Nuestra Señora de la Asunción.

Muy recomendable: Disfruta de la belleza del siglo XVII en el monasterio de los Agustinos, hoy convertido en el Parador de Turismo, asiste a una representación en el teatro Lope de Vega y haz un recorrido por el castillo de los Condes y el de Casasola.

TORRELAGUNA

Su conjunto urbano fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, y no es para menos: la iglesia catedralicia Santa María Magdalena y la plaza Mayor son pequeñas joyas que merecen ser visitadas.

Muy recomendable: El área recreativa de Valgallego -Villa de Torrelaguna es el escenario perfecto para un picnic de domingo. Callejea y descubre las casas tradicionales y palacios que hay diseminados a lo largo de la localidad (Salinas, Arteaga o casas de la plaza de la Montera).

PUEBLA DE LA SIERRA

Recogido y casi escondido en el Valle de la Puebla, este pequeño municipio es un remanso de paz ubicado en un anfiteatro rocoso. Su belleza salta a la vista: naturaleza frondosa y ríos cristalinos que lograron que la comarca en conjunto fuese declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Muy recomendable: Para disfrutar de la localidad en su totalidad debes realizar alguna de las sendas, como la que te lleva al arroyo de Puentes Viejas, la circular al Collado Larda o la circular de la Torrecilla. También merecen una visita el edificio del ayuntamiento y la ermita.


Cercedilla vibra en verano, siendo el lugar escogido por muchos madrileños para disfrutar de sus vacaciones. Su entorno montañoso, su vegetación y su fauna son algunas de las razones que lo convierten en un lugar único para realizar una escapada. Y es que, ¿a quién no le gusta perderse entre bellos pinares?

Muy recomendable: El Museo del Esquí y la Fábrica de la Luz son dos de sus grandes reclamos. Si eres más de ocio y aventura, prueba el parque recreativo Las Berceas.

GARGANTA DE LOS MONTES

Lleno de casas tradicionales y construcciones relacionadas con la ganadería y la agricultura, este pequeño pueblo de la sierra te dejará maravillado con las rutas a El Cuadrón, Riosequillo o el monte Mondalindo.

Muy recomendable: Echa un vistazo a las iglesias de San Pedro Apóstol y Nuestra Señora del Pilar, así como a los potros de Herrar de Garganta y El Cuadrón. Si te apetece avistar una increíble panorámica del Valle del Lozoya, hazlo desde El Mirador.

COLMENAR DE OREJA

Este precioso municipio del sur de Madrid quizás sea el mejor ejemplo del pueblo en el que siempre hubieses querido veranear en tu infancia. Su casco urbano es Bien de Interés Cultural.

Muy recomendable: La colección de pintura del museo Ulpiano Checa es uno de los referentes culturales de la localidad. Además de su plaza Mayor, iglesia y ermitas, debes visitar la fuente barranco y puente del Zacatín, los jardines de los huertos y el conjunto de hornos.

TALAMANCA DE JARAMA

Atravesada por el río Jarama, esta villa cuenta con interesantes restos románicos y es rica en yacimientos arqueológicos. Destaca el ábside de la iglesia de San Juan Bautista y el puente romano en el arroyo del Caz.

Muy recomendable: Si eres un apasionado de las aves, te gustará saber que gran parte del territorio municipal coincide con la Zona de Especial Protección para las Aves. Pasea por sus calles y descubre sus murallas, la bodega del Arrabal o la cartuja.

SAN MARTÍN DE VALDEIGLESIAS

Los pinos, encinas y la multitud de aves que habitan en San Martín de Valdeiglesias, como el águila imperial o la cigüeña negra, son una buena muestra de la impresionante riqueza natural de la localidad.

Muy recomendable: El Bosque Encantado, con originales esculturas naturales, es una visita recomendable para toda la familia. No dejes de acercarte al castillo de la Coracera, así como a su iglesia y ermitas. Por si no lo sabes, San Martín es tierra de vinos, por lo que puedes degustar alguno en la bodega Las Moradas.

VILLAREJO DE SALVANÉS

Villarejo está capitaneado por un castillo del que sólo se conserva la torre del homenaje, restaurado y visitable. Las vistas desde ella es una de las cosas que no puedes perderte.

Muy recomendable: Descubre la relación que tiene el municipio con la Batalla de Lepanto, adéntrate en la Casa de la Tercia y visita el yacimiento arqueológico de Santa María o el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria.





Fotografías de y textos recopilados `por....................Angel Cobos Vargas

                                                                         copyright 2016 © A.Cobos Vargas


viernes, 5 de febrero de 2016

Tecnicas Fotograficas

Tecnicas Fotograficas




COMO HACER FOTOS DE GOTAS DE AGUA 
Texto de Jaime Viñas ( Colega del grupo F8 - la pulidora.Amigos De La Fotografía )
*****Si os parece útil, por mi parte podéis compartirlo con total libertad... *****

Os voy a contar cómo hago yo las fotos de gotas de agua y similares...


Materiales necesarios : 
-Trípode
-Cámara
-Objetivo (si es macro, mejor, pero no es imprescindible)
-Flash que se pueda disparar de forma manual (casi cualquiera)
-Segundo flash con modo esclavo. Si no se tiene un segundo flash, se puede colocar una cartulina blanca o algo para rellenar por el lado contrario al flash
-Recipiente (en la foto, un vaso con agua)
-Jeringuilla o algo con lo que dejar caer gotas
MAKING OF:
Coloco un recipiente (lleno o vacio, a gusto del consumidor...), la cámara en un trípode, pongo un lápiz sobre el lugar caerá la gota, enfoco en manual a ese lápiz, y lo quito. Ya no toco más el enfoque.
Apago la luz, dejando una pequeña iluminación para poder ver algo...
Cojo una jeringuilla con agua, leche o lo que sea (en la foto, agua), disparo la cámara dejando el obturador abierto unos 3" (para que me de tiempo a hacer lo que viene después), dejo caer la gota (probando a qué altura queda mejor, a ojo...), y cuando veo que va a tocar la superficie del vaso, disparo manualmente el flash que tengo en la otra mano (la que no tiene jeringuilla), y este a su vez dispara otro flash en modo esclavo que he colocado en el lado opuesto del recipiente.
Con un solo flash se puede hacer sin problemas... Lo mejor es poner los flashes a la mínima potencia (será el destello más corto, y mejor congelará la imagen), y ajustar la f y el ISO de la cámara para que salga bien expuesta... Con f9 e ISO400 debería salir bien con un flash normalito a 1/128 de potencia...
Y nada, a probar y practicar... Con este "método" consigo de forma "amateur" más porcentaje de acierto que con otras formas que he probado, pero a cada uno le irá mejor de una u otra manera...



sábado, 21 de noviembre de 2015

Guía de setas serranas otoñales

¿Dónde están las setas serranas otoñales?

 Pequeña guía para elegir sus zonas de búsqueda




La gran diversidad de ambientes naturales de los que podemos disfrutar en el mismo hace que los aficionados al estudio de las setas puedan salir al campo, con perspectivas de éxito, prácticamente durante todo el año.
El interrogante es realmente el del título del artículo: ¿dónde están las setas serranas otoñales? No va a haber aquí una respuesta para quien espere coordenadas geográficas para localizar tal o cual especie pero sí para aquellos que se interesen por conocer, únicamente observando el terreno, algunas de las que podemos buscar en cualquier punto de nuestras Sierras.
Sobre el terreno hay dos cosas inmediatas que todos observamos. Se trata, dejando de lado al reino animal, del que los humanos formamos parte, de ver qué vemos del vegetal y del mineral. Sea cual sea el punto serrano en el que estemos, interpretar adecuadamente esa percepción es conocer qué podemos esperar y, sobre todo, qué no vamos a encontrar, en lo que se refiere a las especies de setas que por allí afloren.
Vamos a abordar la respuesta, entonces, desde ambos puntos de vista, es decir, según la percepción vegetal del terreno y también según la mineral. Empezaremos por esta última, dejando para desarrollar en un próximo artículo de PuraSierra la correspondiente a la observación de la flora arbórea.
Como no conviene, repito una vez más, hacer afirmaciones demasiado categóricas que puedan ser desmentidas por la simple observación, vamos a hablar de tendencias. Ello quiere decir que no es imposible encontrar una determinada especie en un sitio "inesperado". Hay que admitir que una combinación de factores, que no tienen que ser necesariamente conocidos, puede hacer que, bajo determinadas condiciones, una especie pueda ir contra su tendencia natural. También es cierto que hablamos de una materia en la que la ciencia tiene todavía que avanzar mucho y sobre la que la literatura existente es en ocasiones poco clara o, incluso, contradictoria. Por ello la observación personal tiene un peso relevante en las conclusiones que se expondrán más abajo.

Suelos ácidos (o silíceos)
Rocas: Granito, cuarcita, arenisca, pizarra
Plantas acidófilas (o silicícolas): Jara pringosa, estepa
Suelos básicos (calizos, calcáreos o alcalinos)
Rocas: Calcita, dolomía
Plantas basófilas (o calcícolas): Boj

Es decir, si vemos granito, cuarcita, arenisca, pizarra  o jara (pringosa o estepa) estamos en un terreno ácido.
Si vemos calcita, dolomía o boj pisamos suelo básico. Así de simple.


Una vez aclarados todos estos términos, veamos las fotografías de las 36 setas citadas, ordenadas alfabéticamente por su nombre científico. Como en anteriores ocasiones, la mejor forma de hacerlo es aprovechar la característica Lightbox del Blog. Consiste simplemente en presionar una vez el botón izquierdo del ratón o dispositivo señalizador tras haber posicionado el cursor sobre cualquier fotografía. El efecto será que dicha fotografía se ampliará, apareciendo todas las demás en miniatura. Presionando cualquiera de ellas, la original será sustituida por la nueva. También puede avanzarse de foto en foto a base de apretar botones.
Una vez aclarados todos estos términos, veamos las fotografías de las 36 setas citadas, ordenadas alfabéticamente por su nombre científico. Como en anteriores ocasiones, la mejor forma de hacerlo es aprovechar la característica Lightbox del Blog. Consiste simplemente en presionar una vez el botón izquierdo del ratón o dispositivo señalizador tras haber posicionado el cursor sobre cualquier fotografía. El efecto será que dicha fotografía se ampliará, apareciendo todas las demás en miniatura. Presionando cualquiera de ellas, la original será sustituida por la nueva. También puede avanzarse de foto en foto a base de apretar botones.
En todo caso, una fotografía, por buena que sea, no sirve para identificar una seta al cien por cien. Incluso aunque se vean muchas, en numerosas ocasiones quedan dudas. El mejor consejo es no consumir una seta si existe el más mínimo recelo sobre su identidad.
Después de la visualización de todas las especies de setas concluirá el artículo mostrando, de acuerdo con los conceptos explicados más arriba, dónde podemos esperar encontrar cada una de ellas.

Es ahora, en otoño, cuando se les suman muchísimos buscadores, normalmente no tan estudiosos, y sin embargo ávidos de llenar sus cestas con ejemplares de especies que, poco a poco, van siendo conocidas por el gran público.

No vamos a recordar aquí, puesto que son prácticamente del dominio público y figuran en infinidad de sitios en Internet, las normas básicas para la búsqueda y recogida de setas. Sí nos gustaría insistir en el cumplimiento de las mismas. No hacerlo es una falta de respeto a la naturaleza y, directamente, a los habitantes de la zona. Todos podemos disfrutar  de esta, ver las setas, aprender a conocer su mágico mundo, degustarlas y dejar todo como estaba antes de que llegáramos.

Es importante tenerlos en cuenta puesto que en este artículo vamos a incidir en las especies que se citan en los mismos, muy en particular en las más susceptibles de encontrarse en esta época del año. Todos ellos contemplan algunas que suelen abundar en otoño. Incluso el último, referido a setas serranas de primavera, habla de algunas que también se hacen presentes entre el verano y el invierno.

De todas las variedades citadas en estos cuatro artículos vamos, por lo tanto, a referirnos a las 36 que pueden encontrarse, normalmente, en esta época. Algunas corresponden más al de fin de verano y otras, incluso, al principio de invierno. No obstante, podríamos catalogarlas de otoñales.

Como siempre decimos, el mundo de las setas es mágico y bastante esquivo a la costumbre que tenemos los humanos de ordenar, clasificar y etiquetar todo. Incluso en el siglo XXI se sigue resistiendo a nuestras estructuraciones, de forma tal que es muy difícil hablar de verdades absolutas en el mismo. Todo lo que conocemos de las propiedades de muchísimos tipos de setas es muy difuso. Desde las épocas de fructificación de algunas hasta la comestibilidad de otras, hablamos de conceptos no siempre claros y a menudo cambiantes. Por ello, cualquier afirmación, como alguna de las ya efectuadas, es mejor tomarla como una tendencia hacia la certeza, sin alcanzar esta absolutamente.

Con todos los antecedentes ya explicados, entramos en materia. Vamos a acercarnos a estos 36 tipos de setas desde una perspectiva algo diferente a la que podemos encontrar en las guías clásicas. Como siempre dejaremos para estas (las hay realmente magníficas) la caracterización de cada una de las especies, preguntándonos en qué ambientes naturales de nuestra zona podemos buscarlas con una cierta probabilidad de éxito. No pretendemos decir que esta información no está disponible en algunas publicaciones, sino más bien que el modo habitual de presentarla no permite responder directa y claramente al interrogante que nos vamos a hacer.

Hace no mucho tiempo me aconsejaba una persona de un pueblo completamente representativo de la Serranía de Cuenca que en su término municipal no buscara Boletus edulis, porque allí no se encuentra ninguno. No le faltaba razón y, evidentemente, conocía bien su tierra. Allí nunca han brotado estas hoy celebérrimas setas. Fue su razonamiento el que me hizo pensar en escribir un artículo como este. Me explicó que los faisanes (nombre con el que se conoce en la zona a esta exquisitez) precisan mayor altura que los 1100 metros sobre el nivel del mar de los que por allí no se pasa. Y además, nuevamente con conocimiento de causa, y señalando hacia arriba, me dijo que otro cantar era buscarlos en la zona de Beteta o Masegosa, localidades no demasiado lejanas, obviamente bastante más altas y con reconocidas zonas de aparición de faisanes.

La gracia de esta anécdota reside en la razón aducida para justificar la inexistencia de Boletus edulis en ese pueblo. Entre las numerosas consideraciones a tener en cuenta para, de forma científica, razonar su abundancia o escasez, no se encuentra la altura sobre el nivel del mar, al menos cuando hablamos de las elevaciones serranas. Sin embargo, esta persona ignoraba que un hecho más que conocido por él es el que realmente posibilita que allí no afloren esos hongos. Se trata de que el suelo de todo ese término municipal es calizo. Exagerando un poco, cosa de la que no conviene abusar cuando hablamos de magia setera, podemos decir que encontrar Boletus edulis en ese tipo de suelo es casi tan difícil como dar con la famosa aguja del pajar proverbial.

Por supuesto que en las zonas más altas indicadas por esta persona se da, a veces con cierta abundancia, esa especie de seta. No es, desde luego, por su altura, sino más bien porque en sus zonas no calizas existen condiciones muy favorables para ello. Tampoco pensemos que el tipo de suelo es definitivo para que las setas estén allí. Es un importante factor, pero sobre todo para descartar áreas de búsqueda de determinadas especies y no para garantizar que se encuentren otras.

Algo parecido me ocurrió hace unos años en Huerta Del Marquesado, junto con Valdemeca uno de nuestros emporios seteros, sobre todo hablando de especies como el Boletus edulis. Se lamentaba una persona de su mala suerte con estos. Mientras que otros buscadores habían triunfado ese día y traían sus cestas repletas, él no había encontrado ninguno, aunque sí había conseguido bastantes mizcalos (Lactarius deliciosus). Comprendió su error cuando le expliqué el motivo de mi sonrisa al responderme a la pregunta crucial relativa al sitio concreto en el que había estado. Mientras los demás se habían dirigido a la denominada Sierra de Valdemeca, tremendo macizo orográfico de suelos silíceos, él lo había hecho al lado derecho del valle del Río de Valdemeca, paraíso setero también, pero con suelo de naturaleza calcárea y, como tal, carente de los Boletus edulis entre sus tesoros micológicos.

Muchos aficionados desconocen por completo que, según el tipo de suelo en el que se encuentren, las especies micológicas que pueden encontrarse varían sustancialmente. Hay algunas a las que esto les resulta indiferente y por lo tanto ese factor no es determinante para su existencia, pero hay otras muchas, y algunas de de ellas entre las más deseadas, para las que es determinante.

Como siempre, en PuraSierra no nos va a importar perder algo de rigor científico si con ello conseguimos claridad en la exposición. Lo primero que hay que saber es que entre los factores que diferencian unos suelos de otros es muy importante la acidez y que esta se mide con el famoso pH. Para no entrar en jardines innecesarios, diremos simplemente que la medida de acidez nos lleva a ocuparnos de suelos ácidos (con acidez alta) y de suelos básicos (lo contrario).

Es a partir de estos conceptos dónde suele surgir una pequeña ensalada de palabras que en muchas ocasiones enreda al aficionado hasta confundirlo. Vamos a tratar de aclarar gran parte de los términos que habitualmente se emplean para hablar de estos dos tipos de suelo y de las cosas que sobre los mismos podemos ver, tanto minerales como vegetales o de otro tipo.

Los suelos ácidos son también llamados suelos silíceos. Sobre los mismos encontraremos rocas con gran contenido en sílice como son el granito, la cuarcita, la arenisca o la pizarra.

Los suelos básicos son también llamados suelos calizos, calcáreos, o alcalinos. Las rocas que veremos sobre los mismos son las de tipo calizo como la calcita o la dolomía.

Es muy importante saber que el paisaje rocoso que acabamos de definir no es compatible, en el sentido de que en un área reducida es seguro que no convivirán minerales de los dos grupos descritos. Por lo tanto el tipo de roca que vemos en un momento dado ya nos debe dar una idea de si estamos sobre terreno ácido o básico.

Tan importante como esto es la vegetación que nos rodea. Un pino albar (vimos sus características en el artículo El pino albar, rey de las alturas) no nos va a aportar información en este sentido porque es indiferente edáfico (la edafología es la rama de la ciencia que se ocupa de estudiar los suelos en relación a su entorno mineral y vegetal), es decir, capaz de crecer en tanto en terreno silíceo como calizo. Sin embargo no ocurre lo mismo con otro tipo de plantas.

Las especies que solo se desarrollan sobre suelos ácidos se denominan acidófilas. A nuestros efectos añadiremos la palabra silicícolas como sinónimo de esta última. Las que únicamente lo hacen sobre suelos básicos reciben el nombre de basófilas. De la misma manera que antes, consideraremos calcícolas como otra forma de referirse a las mismas.

Es manifiesta la incompatibilidad de ambos tipos de plantas. Si vemos las de un tipo sobre el terreno, no podemos ver las del otro. Por ello es importante conocer las más características entre ellas. Citaremos, en este sentido, dos de las más conocidas y fáciles de ver. Como planta basófila muy común en nuestras sierras hay que considerar el boj. Del otro lado podemos considerar la jara pringosa como muy representativa de las plantas acidófilas. Otra especie de jara común en estas tierras es la estepa, que da origen a zonas conocidas como estepares, cuyo nombre, tanto en singular como en plural, es muy abundante en la toponimia serrana.

Veamos un resumen de los conceptos introducidos y comprobemos que es bastante fácil tener claros los mismos:
Se han preparado las fotos de manera que incluyen, impresos sobre las mismas, varios datos por cada especie. De esta forma se hace muy cómodo consultarlas. Mientras se observa la fotografía, en el mismo vistazo se pueden percibir los siguientes pormenores:
1.              En la esquina superior izquierda de la fotografía figura el nombre científico de la especie. Entre paréntesis (si existen) se incluyen los nombres comunes propios de nuestra zona o de uso muy común en castellano.

2.              En la esquina superior derecha hay una alusión a la comestibilidad de la especie. Puede ser comestible, tóxica, mortal o precisar algún tipo de aclaración. En el caso de las comestibles, no nos manifestamos en su calidad culinaria.

3.              En la esquina inferior izquierda figura el término municipal de la zona PuraSierra en que fue efectuada la fotografía (o recolectada la correspondiente especie si la toma fue hecha en otro sitio). Algunas fotografías no están hechas en nuestra zona y este dato, por lo tanto, no se incluye.
Debajo de ciertas imágenes figura alguna anotación referente a las mismas. 

1.
    Agaricus arvensis (Bola de nieve) 




















2.    Agaricus campestris (Hongo puchero)




3.
    Agaricus macrosporus (Hongo puchero)



5.    Amanita caesarea (Amanita cesárea, Oronja)





















6.    Amanita muscaria (Matamoscas)











Es la responsable del mayor número de muertes por intoxicación con setas a nivel mundial y, por supuesto, también en España. Todo aficionado debe conocerla.




Es preciso calentarla por encima de 65 grados centígrados para que desaparezcan las proteínas perjudiciales que contiene en su estado natural. Por lo demás, es un excelente comestible.
10.    Amanita spissa



















11.    Boletus aereus (Hongo negro)





















12.    Boletus edulis (Faisán, Porro)






La carne se tiñe de azul al corte. Sin embargo, es un excelente comestible.














14. Boletus pinophilus (Faisán, Porro)




16. Cantharellus cibarius (Rebozuelo)








Con un agradable y fuerte olor a anís, su comestibilidad es controvertida porque, aunque hasta hace pocos años todos los autores lo citaban como comestible, parece que últimamente se ha detectado que contiene alguna sustancia cancerígena. Dado que, por otro lado, ni es muy abundante ni por sí sola compone platos exquisitos, lo recomendable es no recolectarla.








19. Coprinus comatus (Matacandil)


20. Fistulina hepatica (Lengua de buey)













21. Fomitopsis pinicola (Yesquero del pino)



Carente de interés culinario, es un hongo con muchas propiedades medicinales. Es analgésico, antibacteriano, activador del sistema inmunológico, protector del digestivo y tiene importantes características antitumorales.










22. Ganoderma lucidum (Reishi)



Es el hongo medicinal más importante del mundo. Sus propiedades benéficas parece que no tienen fin. Conocido como el hongo de la eterna juventud es venerado en China y Japón. Se consume en todas partes, presentándose normalmente encapsulado en extracto seco. Basta buscar la palabra Reishi en Internet para que el lector quede abrumado de información.








23. Hydnum repandum (Lengua de vaca, Gamuza)



24. Lactarius deliciosus (Níscalo, Míscalo, Mizclo, Robellón, Rebollón)





25. Lepista nuda (Pie azul)















26. Lycoperdon perlatum (Pedo de lobo)



No tiene valor culinario. Los ejemplares jóvenes pueden proporcionar una magnífica tajada, aunque prácticamente carente de sabor.










27. Macrolepiota procera (Parasol)














28. Marasmius oreades (Senderuela)




Es una seta que los aficionados deberían conocer porque está considerada como mortal. Puede desarrollarse en casi todas partes y, aunque hay guías que sugieren formas de evitar su toxicidad, esta no es precisamente leve. Hay que evitarla en todos los casos.












31. Pleurotus eryngii (Seta de cardo)


















32.
 Russula virescens (Seta de cura)


33. Suillus luteus (Hongo de vaca, Faisán)














34.
 Tricholoma equestre (Seta de los caballeros)



En el artículo La leyenda negra de la seta de los caballeros tratamos con cierta amplitud el tema de la controversia con respecto a la comestibilidad de esta seta.

35. Tricholoma portentosum (Capuchina)

36. Tricholoma terreum (Negrilla, Ratón)














Utilizando como identificador de cada especie su nombre científico, la siguiente tabla muestra, a modo de conclusión, el tipo de terreno (ácido o básico) más favorable para la aparición de la misma. El color verde significa que es proclive al tipo de suelo que indica mientras que el rojo implica falta de preferencia  al terreno correspondiente. Las especies indiferentes edáficas presentan, lógicamente, color verde para ambos tipos de sustrato.

No vamos a entrar en este artículo en si la tendencia (que es lo que realmente refleja la tabla) es mayor o menor para unas u otras especies con respecto a algún suelo concreto. A modo de ejemplo de lo que queremos decir ya hemos citado que la preferencia del
 Boletus edulis por el suelo ácido es más que notable. Por poner algún otro, la misma preferencia en la Macrolepiota procera no es tan acusada y no es raro encontrarla en terreno calcáreo. Lo mismo pero al revés ocurre con la apreciadísima seta de cardo (Pleurotus eryngii). Asociada a la raíz del cardo corredor, prefiere el terreno básico, pero no se desenvuelve mal en el ácido.
Terreno ácido
Terreno básico
Agaricus arvensis
Agaricus campestris
Agaricus macrosporus
Agaricus xanthodermus
Amanita caesarea
Amanita muscaria
Amanita pantherina
Amanita phalloides
Amanita rubescens
Amanita spissa
Boletus aereus
Boletus edulis
Boletus erythropus
Boletus pinophilus
Boletus satanas
Cantharellus cibarius
Clavariadelphus pistillaris
Clitocybe odora
Coprinus comatus
Fistulina hepatica
Fomitopsis pinicola
Ganoderma lucidum
Hydnum repandum
Lactarius deliciosus
Lepista nuda
Lycoperdon perlatum
Macrolepiota procera
Marasmius oreades
Paxillus involutus
Pleurotus ostreatus
Pleurotus eryngii
Russula virescens
Suillus luteus
Tricholoma equestre
Tricholoma portentosum
Tricholoma terreum

Rápidamente puede observarse que el suelo básico tiene más impedimentos para estas especies mayoritariamente otoñales. Curiosamente, sin embargo,  entre las setas más propias de la primavera es justamente este el preferido por las especies más cotizadas. Pero esto corresponde a otra historia y será contada en un futuro artículo de PuraSierra.

Esta tabla ha sido completada empíricamente de forma casi completa. Es la observación a lo largo de muchos años, sobre todo en nuestras Sierras, la que ha aportado el mayor grado de conocimiento para poder realizarla. El que suscribe es un simple aficionado, sin estudios científicos en este terreno. Es posible el error, ante todo en algunas especies de las más inusuales por estos lares. Algunas guías publicadas en papel o en Internet, han ayudado a cubrir esos huecos. Hay que decir, sin embargo, que este tipo de información no se ofrece de una manera clara, existiendo contradicciones palmarias en ciertos casos.



Los artículos de PuraSierra en los que se ha tratado algún tema micológico son los siguientes: